Escalada total: Irán bombardea el sur de Israel y deja más de 180 heridos en Dimona y Arad 

En una de las jornadas más violentas desde el inicio del conflicto, misiles balísticos iraníes impactaron zonas residenciales cercanas a instalaciones estratégicas. Teherán afirma que el ataque es una represalia por una ofensiva previa contra su centro nuclear de Natanz.

 La guerra entre la coalición liderada por Israel y Estados Unidos contra el régimen de Irán entró este domingo en una fase de peligroso desenlace. Durante la madrugada y las últimas horas del sábado, una andanada de misiles iraníes logró evadir los sistemas de defensa aérea, impactando directamente en las ciudades de Dimona y Arad, en el sur de Israel.

Según el último reporte del Ministerio de Salud de Israel, se han contabilizado al menos 180 heridos como consecuencia de los impactos en zonas residenciales. 

Arad: Fue la ciudad más afectada, con edificios destruidos y cráteres en las calles. Los servicios de emergencia del Magen David Adom confirmaron que al menos 84 personas resultaron heridas allí, varias de ellas en estado crítico.

Dimona: Ciudad que alberga el Centro de Investigación Nuclear del Neguev, recibió impactos que destruyeron viviendas unifamiliares y dejaron decenas de heridos, incluyendo menores de edad en estado grave.

Represalia por Natanz 

La televisión estatal iraní calificó la operación como una «respuesta» directa a un ataque ocurrido horas antes contra su propia infraestructura nuclear en Natanz. Aunque Israel ha negado oficialmente su responsabilidad en el incidente de Natanz, el intercambio de fuego marca el primer ataque directo de la historia contra el entorno del centro de investigación nuclear israelí. 

Reacciones y contexto militar

El Primer Ministro Benjamin Netanyahu calificó la situación como una «noche muy difícil» y ordenó el despliegue de recursos de emergencia adicionales al desierto del Neguev. Por su parte, el Jefe del Ejército, General Eyal Zamir, advirtió que «la guerra no está cerca de terminar». 

En el plano internacional, la tensión se extiende al Estrecho de Ormuz, el cual permanece cerrado. El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha dado un ultimátum de 48 horas a Teherán para reabrir el paso marítimo bajo amenaza de atacar la red eléctrica del país persa.

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